“El turno del escriba”

Carátula El turno del escribaEl turno del escriba

2 de octubre, 2015

“El turno del escriba” es una novela histórica y de ficción escrita a dos voces por las autoras argentinas Graciela Montes y Ema Wolf, ganadoras del Premio Alfaguara de Novela 2005. La novela está ambientada en el siglo XIII, una época increíble para la humanidad, marcada por la audacia de los aventureros que ampliaron los horizontes del mundo conocido hasta entonces.

“El turno del escriba” cuenta la historia de Rustichello de Pisa, antiguo bibliotecario, escriba, traductor y calígrafo de la corte del rey Manfredo, ahora prisionero de guerra en Génova. Hace catorce años que el pisano vive una existencia por demás peculiar: durante el día, su condición de hombre de letras le permite una acotada apariencia de normalidad, ya que puede moverse libremente por los alrededores de la Aduana genovesa donde ejerce sus dotes de amanuense. Al caer el sol, regresa a una celda en las mazmorras del Palazzo del Mare donde transita insomnios formidables, poblados por la imaginación que lo libera de su condición de rehén olvidado.

Este hombre viejo ahora, malogrado por la miseria de tantos años de prisión, sobrevive en virtud de ese único acto de libertad absoluta: cada noche antes de echarse en el mugriento jergón del calabozo, se acomoda -ritualmente- en una desvencijada silla, a la que llama “la cátedra” y retoma la minuciosa ensoñación de sus más caros y disparatados anhelos.

Pero el azar, o el destino lo favorecen con la llegada de un nuevo compañero de infortunio, un enigmático y conversador rehén, veneciano, mercader y hombre de inmensos horizontes: Marco Polo.

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“Entonces, si Marco Polo el viajero, contaba, y si él, Rustichello el escriba, sostenía el esfuerzo, y reunía papel y tinta y luz y ganas, acabarían por tener un libro. No una copia de otro esta vez, sino un libro nuevo, capaz de deslumbrar a los reyes y a sus cortesanos y a sus caballeros, y a las mujeres de los reyes, los cortesanos y los caballeros. Un libro con tales y tan admirables noticias, tan nutritivas reflexiones y tan gratos entretenimientos que todos caerían rendidos a los pies del escritor y se pelearían por tenerlo en su corte y muy probablemente le obsequiarían no solo un caballo enjaezado y una princesa de nombre Violante, sino también un castillo en Provenza, como los que había recibido el desdichado Sordello.

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Imagen de la película “El mercader de Venecia”.

 

(…) El escriba abandona la cátedra, se frota vigorosamente las nalgas con ambas manos, mueve los dedos de los pies –los del izquierdo asoman francamente por fuera del zapato-, flexiona las rodillas y patea el aire para desentumecerse. Se arrebuja en la manta y se tiende una vez más junto a su idea. Siente por primera vez en catorce años que, pobre, viejo y forastero, está donde debe estar. La corriente tibia y excitante vuelve a recorrerle la espalda. Antes de cerrar los ojos mira hacia la ventana. Una estrella fugaz atraviesa la módica porción de cielo, límpida como un trazo.”

 

 

 

 


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4 comentarios en ““El turno del escriba”

    1. Amiga, no hay tiempo perdido, pienso que hay un tiempo para cada cosa, y me alegra saber que estos pequeños apuntes hayan despertado la curiosidad. Yo disfruté mucho leyendo este libro, por eso quise compartirlo en el blog. Espero que también te guste. Un abrazote ❤

      Le gusta a 1 persona

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