“El joven detrás de la máscara dorada”

SarcófagoCita del título: Alan Clements, director del documental de la BBC, que intenta esclarecer la verdadera causa de la muerte del joven faraón.

Tutankamón, el faraón que ocupó el trono de Egipto hace más de 3300 años, sigue siendo noticia. Recientes estudios (que implican más de dos mil tomografías computarizadas y análisis de ADN) demuestran que tenía una delicada salud, y que ésta pudo ser la verdadera causa de su misteriosa muerte.

El joven rey subió al trono con tan solo 10 años y murió a la edad de 18. Su corto reinado se caracterizó por la restitución del culto a Amón, en honor del cual cambió su nombre de Tutankaton al célebre Tut –ank- Amón: “la viva imagen de Amón”. No fue un faraón particularmente importante en su tiempo. Por motivos que se desconocen, su entierro se realizó apresuradamente y su nombre fue borrado de todos los monumentos que mandó construir.

Después de largos siglos de silencio, se hizo famoso a causa del descubrimiento de su tumba, en 1922, por el arqueólogo Howard Carter. Durante más de 20 años Carter lo buscó infatigable, hasta encontrar su ubicación en el Valle de los Reyes. La tumba de Tutankamón ha sido la única descubierta -hasta ahora- que estaba intacta.

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La riqueza de los hallazgos sorprendió al mundo por su esplendor y por la valiosa información que pudo aportar acerca de las costumbres funerarias y la cultura del antiguo Egipto. Entre los muchos objetos encontrados en la tumba, destaca la conocida máscara del sarcófago que representa a Tut. Una obra de incalculable valor artístico e histórico, que se ha convertido en un emblema de la antigua civilización egipcia.

Entre 2010 y 2013 se realizó una nueva investigación, a cargo del arqueólogo y antropólogo Albert Zink. Los análisis realizados en la momia de Tutankamón confirman que padecía una malformación de los huesos, tenía dientes de conejo y una divergencia en los pies, llamada pie zambo. Se presume que su delicada salud era congénita, al ser hijo de un probable incesto. Recordemos que en el antiguo Egipto, la esposa legítima del faraón era su hermana, ya que de esta manera pretendían mantener la pureza de la sangre real. A su condición congénita se suma la evidencia de que sufría de fiebre malaria y también se había fracturado la pierna izquierda, a la altura de la rodilla.

Esta imagen proporciona una idea del tamaño real de la máscara de Tutankamón.

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Lo cierto es que su condición física lo obligaría a andar con bastón, y es improbable que participara directamente en combate, dadas sus limitaciones. Esta teoría ha sido respaldada con una evidencia arqueológica no muy conocida hasta ahora, ya que se encontraron 130 bastones en su tumba. Los estudios también revelan que tenía otra peculiaridad: sus caderas eran redondeadas, casi femeninas, algo que recuerda la igualmente peculiar figura de Akenaton, su padre.

A pesar de la conspiración que hace más de 3000 años lo condenó al anonimato, lo cierto que este joven y desdichado faraón sigue dando mucho que hablar…

sahara


 


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7 comentarios en ““El joven detrás de la máscara dorada”

    1. ¡Gracias a ti por tus comentarios siempre tan cordiales! Como te he dicho antes: ¡una alegría encontrarte curioseando en el blog!
      Por mi parte, estoy navegando tus archivos de meses pasados, pero me tomo mi tiempo: la poesía se debe leer con una lenta reverencia.
      Besotes ❤

      Le gusta a 1 persona

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